domingo, 7 de diciembre de 2014

Ecdisis lunar. Mi cuerpo mudando al espacio sideral




    Carezco de una capa protectora idéntica a mi piel, no tengo otra piel de la cual pueda despojarme periódicamente al igual que lo hacen ciertas especies de animales como las serpientes, los insectos o las arañas. En las noches tan solo me desvisto de las prácticas y discursos que me hacen representable, mas no puedo desvestirme de mi piel, de aquello que también me hace representable. Creyendo renovarla o queriendo ser otra, es opcional la práctica —entre la miríada que hay— para acicalarla o transformarla; cualquiera aportaría a mi construcción desde el cuerpo. Pero no hay una condición biológica que me lleve a escapar de mi piel para verla por fuera de mí, para poder contemplar esa frontera de mí pero vacía de mí.

  La planeación de la cartografía Ecdisis lunar surge al levantar la mirada a la noche y reflexionar sobre la representación de esos puntos blancos en el espacio negro. Allá arriba, en el cielo negro estrellado veo la imagen invertida, el negativo, del pensamiento colonial; allá, sobre las cabezas “blancas” que hay aquí en la Tierra, se impone un espacio negro poblado por miles de cuerpos blancos dispersos. En tanto que mi cuerpo es el positivo de la representación colonial —es más, estoy hablando en términos binarios B/N—. Mi piel es un espacio “blanco” donde están dispersos unos cuantos pequeños cuerpos negros que, al igual como ocurre en el espacio social, aparecen y desaparecen. Entonces empecé a preguntarme, si mis lunares son estrellas negras en mi espacio, ¿qué lugares construyen esos lunares en mi piel? ¿Qué cuerpos invisibles llevo en mi cuerpo? Quería desvestirme de mi piel pero no para explorar qué encerraba ella sino para poder conocer qué otras historias había en ella. En palabras de Le Breton, se trataría de una cartografía para “deslizar” mi cuerpo fuera de mí.

    A manera del ciclo biológico de una serpiente, pensé recrear la ecdisis a partir de la violenta imagen del mito griego en el que el sátiro Marsias es desollado por Apolo. Imaginé sobre mí la desolladura vesaliana de cuerpos, estéticamente aprobada; y la registrada en fotografías de cuerpos violentados por actores armados de Colombia, literalmente una violencia “descarnada”, rechazada por mi mirada. Pensé que para salir de mi piel tenía la alternativa de estar viva o muerta. Entonces decidí estar viva. Encarné una serpiente de color amarillo, una que saliera del rincón de mi habitación, a ella la llamé Ecdisis ‘fuga’. Ecdisis lunar se convierte así en la materialización sensorial de un momento donde revelo y rebelo mi cuerpo. El trazo de mi cartografía corporal inicia a partir de la secuencia de una serie de prácticas biopolíticas ejercidas por y sobre mí misma con la intención de huir, de escapar de la piel herida. De todas maneras así me reapropié de mi cuerpo, poderosa sobre mí llegué a otro paso del tiempo, junto con otras manos: 1) la modelación de mi cuerpo; 2) la confección de mi piel; 3) la exploración de los lugares de mis lunares; 4) el retrato de mi piel; 5) la disección, 6) la extrapolación de mi piel al espacio sideral, y 7) la demarcación de un nuevo territorio, inexplorado, sobre mi piel.

Con la sucesión de estas prácticas deslicé mi cuerpo, salí de él. Un ciclo biológico lo convertí en una práctica biomédica: corté y abrí mi piel. Esto quería. Lo que hacía estético mi cuerpo y lo encarnaba ahora estaba colgando en mis manos. Manipular mi frontera, sabiendo que por fuera de ella yo-cuerpo gozaba de vida, fue una experiencia sensorial desagradable. Verme presente-ausente en ciertos lugares donde mi cuerpo se incorpora al contexto productivo disfrazado de academia, saberme anclada socialmente y escurrida me provocó náuseas, me veía asquerosa en el habitus de ese mundo físico y social. 

  Por fuera de mi piel experimenté mi existencia y sentí mi cuerpo. Esta ciudad me ha convertido en una mujer ermitaña, temerosa y violenta, pero lo grave es que ha normativizado mi cuerpo para que aprenda a tolerar, a silenciar. Con Ecdisis lunar me rebelo. Ya son once años desplazándome en la misma dirección recta; en ese trayecto, tiempo y espacio mi cuerpo ha sido violentado un sinnúmero de veces. Es verdad: mi cuerpo está expuesto, pero, créame, ¡ME DUELE cuando alguien roza accidentalmente MI PIEL! Cuando es así, quisiera que todos estuviéramos en realidad “borrados”. Me he desollado para liberarme también de la heridas que deja la coexistencia. Busco recorrer un pensamiento espiral no el rectilíneo de esta ciudad que incorporó mi cuerpo. Ahora demando un recorrido sinuoso, demando cambiar mi cuerpo.

   Adhiero el negativo de mi piel al cielo, me extiendo en el espacio sideral y dejo que emerjan mis historias en forma de constelaciones. No me observo de pie frente a un espejo, resuelvo contemplarme acostada en el espacio negro. Allá soy amorfa. Llevo horas mirándome en el cielo. Tengo que entrecerrar los ojos, ver borroso para identificar las imágenes que se quieren anunciar. Dejo que mi piel desde allá me hable. Yo te veo, yo te escucho, yo te leo. Entrego a la Tierra un cuerpo-piel diferente al que conocía. Mi visión pasa por la imaginación, sé que así también la normatizo, pero es una nueva imagen de mí. Ecdisis lunar me revela otros cuerpos que portan algo de la historia de mi cuerpo socializado: miedos, movimiento, emociones, conocimiento y compañía. Y este cuerpo con historia es el que danza, es mi fuente subjetivada. Cinco constelaciones: Espira (caracol rojo) son mis pies que echan a andar por un camino espiral. Sorec (la mujer fucsia) se rinde de rodillas ante sus emociones. Electra (la mantarraya azul) me envía miedos, todos al corazón. El dromedario (Delta) es mi conocimiento, comparte cabeza y espalda, y la poderosa Saram (serpiente pluma) abraza fuerte mi pecho. Ninguna de estas constelaciones es ajena a mí. Dejé hablar a mi cuerpo, y me habló. Ecdisis es todo un nuevo conocimiento. Volví a creAr.

Bibliografía
Este texto acompaña el trabajo práctico de cartografía corporal realizado durante el seminario Cartografías Corporales, dictado por la profesora Camila Esguerra Muelle, en la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Las reflexiones se basan en las reflexiones y críticas generales abordadas durante el seminario, pero sobre todo, se apoya en las lecturas de Bourdieu (1999), Le Breton (2002), y Mac Dowell (1999).
Bourdieu, Pierre. (1999). El conocimiento por cuerpos. En Meditaciones pascalianas (pp.169-214). Anagrama: Barcelona.
Le Breton, David. (2002). Lo inaprensible del cuerpo. En Antropología del cuerpo y Modernidad (pp. 13-27). Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión.
Mac Dowell, Linda. (1999). Género, identidad y lugar: un estudio de las geografías feministas. Ediciones Cátedra.



1 comentario:

  1. Con este trabajo demostraste que los contenidos del curso los interiorizaste a tu historia de vida, pero también dejó ver lo talentosa y creativa que eres. Felicitaciones!!!

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