Relación-crítica específicamente al ámbito religioso cristiano en lo que respecta a la práctica de la vida monástica asignada a las mujeres que les interesa vivir en comunidad de fe la experiencia de relación con su Dios. La reflexión tiene total relación con mi avatar de clase titulado “FLOR JAMON” ya que y se enlazada con la primer palabra del título, cuando hago una visión retrospectiva de mis vivencias corporales y de acuerdo con (La antropologia del cuerpo y los cuerpos en el mundo, 2010) Antonin Arttaud “Nunca hubiera nacido una idea sin el trabajo efectuado un día por el cuerpo”. Desde la segunda palabra del título “jamón” invierto el discurso performativo literal que construye el cuerpo de la monja, el cual se convierte en un vivo ejemplo de la reproducción, la dominación de una sociedad patriarcal y androcéntrica.
1. cuerpos históricos
Mi cuerpo nombrado Flor Marina, desde siempre ha vivenciado las acciones discriminatorias por sexo, clase, raza, religión, género; con mayor afectación en tiempos pasados, no porque hayan reducido, sino por la forma personal de mediar esos discursos, sin embargo no puedo dejar de mencionar que al observar a mi madre y analizar mi entorno, me quedaba con muchas incertidumbres y rebeldías frente al discurso común de la comprensión en los actos ofensivos de los demás, de callar para no tener mayores problemas, de aceptar con paciencia el destino de ser mujer, casarse con un “buen hombre”, formar una maravillosa familia como ejemplo y núcleo de la mejor sociedad. Esto me lleva a buscar una experiencia que atravesará todos mis sentidos, me diera mayores razones de vida, la experiencia de Dios. Sin embargo y gracias a él, no dentro de una vida monástica lo cual hoy mi boca lo dice con seguridad.
Dado que la instauración de la vida monástica hace parte del discurso occidental impuesto a nuestros antepasados, los cuales experimentaron abruptamente la transgresión de sus cuerpos cuando se vieron sometidos desde la asignación de animales e inhumanos como cuerpos incontrolables, salvajes, promiscuos y peor aún como instrumento de otros cuerpos llamados humanos(los occidentales); Así es que las mujeres fueron utilizadas para satisfacer a los otros con su sexualidad, la producción de mano de obra como reproductoras, el cuidado-amamantando a los hijos de los “blancos,” se les fue impuesto la vida de claustro para ejercer los oficios domésticos y materiales en condición de esclavas. (Ana, 2003).
2. Cuerpos geopolíticos (El género y el lugar. El lugar del género, 2000)
Esa instauración de la vida monástica para las mujeres y la aceptación de muchas en sus propias vidas es la participación directa de las mismas en la misoginia proclamada por diferentes instituciones, en específico la iglesia que en el pasado, “hizo todo lo posible para domesticar la producción intelectual de diversas mujeres y apartarlas de ese ámbito y que aún les niega la posibilidad de ocupar un lugar protagónico en su anquilosada estructura jerárquica” (Hernández) que coloca en una posición de privilegio a los hombres. Hay quienes son madres superioras, otras asignadas para los asuntos económicos, para los asuntos de trabajo pastoral, para los de manejo de relaciones sociales, para asuntos del cuidado de la casa de monjas, para el cuidado de los sacerdotes y que decir de las novicias que en la convivencia del convento pasan a ser las auxiliares de todas las anteriores, (Tal vez se me escapen otras situaciones). La división espacial de lo público y lo privado es consentida por las monjas cuando allí aún con una aparente autonomía, interés y vocación propia, se sujetan a obedecer los proyectos elaborados y dirigidos por sacerdotes, donde su voz es la de otros, su forma de vestir, la que les han autorizado, el lugar donde viven el que les aprueban, los deseos y placeres propios son anulados, sus horarios y espacios de relación son medidos, los votos de obediencia, pobreza y castidad son formas estratégicas de regulación de sus cuerpos. De otro lado ejerciendo la evangelización a través de discursos verbales binarios en función del género y una moral con visión individualista reguladora del mismo, apartadas de la realidad opresora hacia las mujeres.
Mi avatar es una forma de romper los estereotipos de vigilancia en los cuerpos construidos como monjas; el habito tiene como función tapar el cuerpo y mostrar en cambio el despojo de la belleza como molde de feminidad correcta; por ello mi vestuario es pantalón y blusa escotada, que sin dejar mi experiencia corporal de Dios, menos oculte mis corporalidad dispositivo de deseo, de auto y heterosexualidad. (Brea, 2007)
Me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre, junto a ti buscare otro mar
Flor jamón
Cuyo cuerpo transita
Por el tiempo que le da la gana
Cuya carne tiene
Olor, color, sabor y sonido
A existencia en un solo tiempo
Y muchos espacios
El placer le da sentido
a la experiencia de ideas
que salen de tal cuerpo
Cuerpo que da origen
A ideas como la maravillosa
Auto sexualidad
A la resistencia de la media naranja
Y de la sobriedad si la demencia
es la mejor forma de pensarse
y reírse de sí misma y de los demás
Soy del sur y cuerpo abyecto
Seguramente para otros
Me gusta serlo, las invito a serlo
Conmigo, pues estoy segura que quien yo (miro, huelo, hablo, siento y pienso) no es creador ni practicante de algún discurso performativo de discriminación u opresión de nuestros cuerpos y pensamientos corporizados.
Inspirado en el texto cuerpos que importan
Butler Judith
Bibliografía
Ana, M. A. (2003). En monjas coronadas. Vida conventual femenina, en Hispanoamerica (págs. 49-66). Mexico D. F,.
Brea, J. L. (2007). Cambio de régimen escópico: del inconsciente óptico a la e-image. N°4, , 19.
Butler, Judith. (2002).Cuerpos que importan sobre los limites materiales y discursivos del "sexo". (s.f.). Buenos Aires: Paidos.
El género y el lugar. El lugar del género. (2000). En L. McDowell, Género, identidad y lugar (págs. 11-19). Juan Ignacio Luca de Tena, Madrid: Catedra.
Hernández, F. G. (s.f.). Esposas y amantes de cristo. En C. R. Mara Viveros, De mujeres, hombres y otras funciones (págs. 202-204). Bogotá: Del grupo TM s.a.
La antropologia del cuerpo y los cuerpos en el mundo. (2010). En A. A. Citro, cuerpos plurales. Antropologia de y desde los cuerpos (págs. 17-20). Buenos aires: Culturalia.
Mitchell, W. (N°1, 2003). Mostrando el ver: una critica de la cultura visual. Revista de estudios visuales, 16-38.
Ana, M. A. (2003). En monjas coronadas. Vida conventual femenina, en Hispanoamerica (págs. 49-66). Mexico D. F,.
Brea, J. L. (2007). Cambio de régimen escópico: del inconsciente óptico a la e-image. N°4, , 19.
Butler, Judith. (2002).Cuerpos que importan sobre los limites materiales y discursivos del "sexo". (s.f.). Buenos Aires: Paidos.
El género y el lugar. El lugar del género. (2000). En L. McDowell, Género, identidad y lugar (págs. 11-19). Juan Ignacio Luca de Tena, Madrid: Catedra.
Hernández, F. G. (s.f.). Esposas y amantes de cristo. En C. R. Mara Viveros, De mujeres, hombres y otras funciones (págs. 202-204). Bogotá: Del grupo TM s.a.
La antropologia del cuerpo y los cuerpos en el mundo. (2010). En A. A. Citro, cuerpos plurales. Antropologia de y desde los cuerpos (págs. 17-20). Buenos aires: Culturalia.
Mitchell, W. (N°1, 2003). Mostrando el ver: una critica de la cultura visual. Revista de estudios visuales, 16-38.
No hay comentarios:
Publicar un comentario