"Los machos/varones no se maquillan, es cosa de mujeres"
MAKEUP IN MEN
Una estudiante de bachillerato pasó un proyecto para su asignatura de emprendimiento, proponiendo la elaboración y creación de maquillaje para los hombres, idea que fue contundentemente desestimada por considerar (los jueces) que no tenía ninguna posibilidad de éxito, por ser absurdamente realizable. ¿Pero realmente esta posible empresa fracasaría?
Uno
de los más grandes tabús de la industria de la imagen, de los cosméticos y
productos de belleza, es el maquillaje para hombres. Los hombres por lo general
no se maquillan, pero eso no quiere decir que no se tenga que hacer para
eventos especiales. El maquillaje para el hombre tiene que ser sencillo y su
función principal es tapar algunas imperfecciones de la piel como las arrugas o
las bolsas de los ojos[1].
Que
podríamos decir sobre el maquillaje para hombres, en general sobre el
maquillaje, solamente es para uso femenino, y únicamente es para realzar la
belleza -una impuesta definición occidental de lo que debe ser bello, hermoso,
lindo, bonito, agradable a la vista, etc.-; o en el caso de los adolescentes de
ocultar imperfecciones en la piel (como el acné); o en personas trans, o como
mascara en actrices, actores, mimos y otras actividades relacionadas. En vez de
lo anterior, mencionando un punto de vista académico, citar a Calderón (2006),
quien expone con más profundidad, este concepto, así:
“El
maquillaje es la herramienta del transformismo: ´El rostro tiene una ausencia,
por ello es la reina del maquillaje. Cuando el rostro habla, la boca calla y así
en un juego de ilusiones, la estratega lucida mueve los labios queriendo decir
algo´ (80). En fin, la ciudad esta también maquillada, con sus anuncios
publicitarios, sus graffitis, sus paneles de seguridad, etc. De noche, sus
luces la transforman y la embellecen tal como a la mujer. La ciudad es "macha"
pero con cobertura femenina; la ciudad es travesti (p. 48).”
Entonces,
¿A qué se debe que en algunas regiones del mundo los hombres no se maquillan, o
al contrario, se maquillen?, ¿Tiene el mismo sentido, significado, función que
el maquillaje en las mujeres?, ¿Qué tipo de maquillaje debe hacerse un hombre
sin que sea interpretado como feminización o cambio en su identidad/orientación
sexual?, ¿Realmente es necesario que los hombres se maquillen?, ¿Que le hace
pensar a muchos hombres que el maquillaje solo le corresponde al género
femenino? Estas y otras inquietudes que podría seguirme haciendo al respecto,
que giran en torno a este (¿inequitativo?) tema, expuesto en el título[2],
sobre el mito (así puede categorizarse) alrededor del uso -o no- de maquillaje
en el común de los hombres, de todas las edades (primordialmente los adultos)
sin que necesariamente lleve a pensar en querer materializar una postura,
orientación, preferencia homosexual, sino simplemente para verse o sentirse más
atractivos y más bellos.
Apoyando
lo anterior, Agudelo Torres (2008) dice al respecto: “el maquillaje se presenta como un instrumento de la anatomopolítica,
utilizado para reconfigurar y normalizar los cuerpos, y, a su vez, como un
dispositivo que hace posible impugnar las normativas que regulan la construcción
de los cuerpos…” (128). Sé que en cuestiones de estética/presentación
personal, o por ciertos parámetros (estereotipados) de imagen social positiva,
hay muchas ayudas en el proceso de embellecimiento de las mujeres (como la
ropa, accesorios pequeños y grandes, mezclas odorizadas, productos elaborados
para la limpieza e higiene en diferentes partes del cuerpo), en este escrito
solamente me enfoco en el maquillaje del rostro, y para los hombres, que
exageradamente se sientan heterosexuales. Esta percepción masculina del cuerpo
dentro de las teorías de Bourdieu sobre las prácticas humanas. Investigaciones
recientes (Bordo, 1999; Featherstone, 1991; Giddens, 1991; Gill, Henwood, y
McLean, 2005; citados por Ricciardelli R., y Clow K., 2009) han sugerido la
percepción del cuerpo como vehículo para la mejora personal.
Antes
no me había preguntado por qué los hombres no se maquillan (o por que sí[3]),
incluso creo que hacerme el interrogante en esta época, realmente no es tan
conflictivo a diferencia que si la hubiera planteado hace veinte o más años. A
simple vista podría pensarse que permanece naturalizado el uso del maquillaje
en las mujeres, pero si nos internamos más a fondo hasta llegar a la intimidad,
al mundo privado -y vanidoso- de muchos “varones”, es posible descubrir que la
mayoría nos maquillamos (diferente a quienes lo hacen para transformarse[4]
o por su oficio y trabajo). Es tal la cantidad de productos[5]
de belleza que utilizan a diario los hombres, con la misma equivalencia que
para el género femenino; actividad que bien podría interpretarse como prácticas
y rutinas de acicalamiento, de embellecimiento, lucimiento, atraimiento, o el
ocultamiento de defectos en la cara (el acné y las manchas, no son solamente de
los adolescentes), técnicamente “maquillándose”, mayormente el rostro/cabeza,
por razones que tienen que ver específicamente con mejorar socialmente su
imagen física y estética (¿y desde cuándo?).
Un cierre con sarcasmo, desde una postura sesgada.
Me avergüenza tener que confesar que
todo un individuo academicista, con ínfulas de investigador, intelectual y
culto, no tenga remota idea, de cómo maquillarme, donde conseguir los
productos, cuales usar y mucho menos el dinero a invertir para comprar artículos
básicos (por no nombrar la odiosa palabra “cosméticos”), además no puede ser
una única vez, sino regularmente, replicando los balances económicos que
ostentan las mujeres que se maquillan. Tampoco me imagino acercándome a
cualquier almacén (incluso la panadería) para preguntar a la vendedora si
tienen maquillaje para hombres, después de observarme -en silencio- con una
vaga expresión de mirar un estúpido (en mi caso de haber pronunciado una
idiotez), posiblemente, ella caiga en cuenta que me refiero a “pintucaritas”,
que soy mimo, o trabajo por horas como payaso para las fiestas infantiles;
entonces recuperando su tranquilidad me recomiende visitar una piñatería[6].
Pero
si me atiende un espécimen del género masculino, de esos bien “machos” (¿o
machistas?) y recalcitrantemente tradicional, su reacción será hacerme repetir
la cuestión para confirmar si me ha entendido bien; visualizo su expresión
entre asco y repulsión -como si oliera una flatulencia-, me mirara muy
lentamente de arriba a abajo, y de abajo
a arriba, intentando descubrir una leve señal homosexual, por sutil que sea,
intentando acertar sobre mi orientación sexual (para él, muy desorientada),
pensando tal vez “¡pobrecito, hasta ahora salió del closet!”. Mas su
solidaridad y esencia de hombre, no se dará por vencida conmigo, esbozara una
amplia y autentica sonrisa, me hará un guiño cómplice que interprete como:
¡ahhh cotizón[7]!, felicitándome,
me dirá: “¿y quién es la afortunada?” Ante mi duda y turbación para
responderle, sintiéndose traicionado, volverá con desesperanza a su adusta
posición, se ocultara en un oscuro rincón y desde ahí con una voz de
ultratumba, muy grave, casi que arrastrándola, con rabia pronunciara: “…aquí no
es”. Callando para siempre.
...Lo único que yo quiero es tener la experiencia del maquillaje en mi piel, tendré que recurrir a los consejos y tips, que ya colocan cada dia en mayor aumento por Internet, para goce y disfrute del genero femenino.
Referencias
Agudelo Torres M. A. (2008). Definir lo
indefinible: El papel de las tecnologías de construcción corporal en las
problemáticas sobre el cuerpo como territorio en disputa. Signo Y Pensamiento,
27(53), 128-139.
Calderón T. (2006). Cartografía de la Ciudad: La Casa Subversiva En Naciste
Pintada (1999), de Carmen Berenguer. En ingles:
cartography of the city: the subversive house in Naciste Pintada by Carmen Berenguer.
Santiago, Chile. Alpha No. 22, pp.
43-55. ISSN 0716-4254 www.ulagos.cl/alphayindex.html
Ricciardelli R., y Clow K. (2009). Men,
Appearance, and Cosmetic Surgery: The Role Of Self-Esteem and Comfort with the
Body. Canadian Journal Of Sociology, 34(1), 105-134.
[1] Recuperado
en
http://belleza.uncomo.com/video/maquillaje-para-hombres-17348.html#ixzz3L4qXdqEV).
[2] Escrito
en dos idiomas, con la intención de mostrarlo como analogía sobre como
“maquillar” el lenguaje usando términos en inglés, para que se vea muy internacional
y sofisticado (si se quiere, mas esnobista).
[3] Es
un fenómeno que actualmente viene en aumento, comenzando desde los
adolescentes, hasta llegar a jóvenes adultos, quienes se maquillan, como parte
de ciertas prácticas habituales para resaltar sus rasgos de belleza masculina
(en nuestra cultura algunos pueden ser categorizados -quizás erróneamente- como
“metrosexuales”).
[5] Tenemos
entonces: cremas para la piel, esmaltes de uñas, polvos faciales, champús para el
pelo, brillos de labios, delineadores para ojos, no continúo con la interminable
lista ya que el solo hecho de hablar sobre esto se vuelve inquietante, incómodo
y podría causar cierto escozor o herir
susceptibilidades, al traicionar los más ocultos -y por qué no- los más
vergonzosos secretos de esta cerrada logia de machos, acción que haría que mis
congéneres me excluyeran, perdiendo todas las credenciales y beneficios como
varón heterosexual monógamo machista, y otros títulos/jerarquías igualmente
poderosos.
[6] Tradicional
almacén colombiano, en el cual venden variados artículos para realizar las
fiestas y reuniones infantiles, que tanto disfrutamos niños(as) y adultos.
[7] Dícese
del hombre que es experto en cortejar y seducir a las mujeres (claro que,
también a los hombres), histórica y coloquialmente denominado como un
“donjuán”.
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