lunes, 8 de diciembre de 2014

Un llamado a cambiar de piel
Sandra Lorena Herrera Giraldo

“Vengo cargada de dolores, este cuerpo no soporta más cargas, más culpas… ni remordimientos, ni enfermedad, este cuerpo no soporta más señalamientos… más ataduras.

Desde hace años, decidieron atarme, cargarme y yo acepte cargarlos sin rezongar, sin pronunciar una palabra, más bien sonreí cuando me ataron, una sonrisa inocente, maldita inocencia, maldita ignorancia… el no saber las lagrimas que me sacarían más adelante.

Desde entonces fui la mujer, la que obedecía, la que vomitaba lo que no podía gritar, la buena, la juiciosa, disciplinada, la que volaba por los aires pero solo en su imaginación…era la mujer que andaba sola, sin lengua

… La que no tuvo fuerzas ni para un suspiro, sin fuerzas para derramar una lagrima más… seca.
Hoy no hay marcha atrás, dejo mi cuerpo, para irme lejos, allá en ese espacio infinito o finito, no sé, donde convergen mis recuerdos… Desde ahí me miro, los miro… Estoy fuera de mi misma y del tatuaje que estas ataduras dejaron en mi cuerpo y en mi alma. Por una vez desisto de hacerle caso al mundo… No escucho nada. Desato amarras y parto, sin nada, más que mi risa, más que mi voz, más que esta piel… No tengo un rumbo definido, ya no importa.

Me duele saber que me impuse una ceguera, me duele saber que por ignorancia me deje atar, me ate yo misma a estos miedos a estas culpas, a estas cargas

Esta resolución  cobra fuerza, luminosidad, incandescencia: nunca más haré el esfuerzo de ser de cierta forma, de hablar de cierta forma. Nunca. Hoy sé que por fin me pertenezco. Esta renuncia es como un llamado a cambiar de piel para nacer de nuevo”.


Los cuerpos han sido regulados, controlados, con el único objetivo de lograr ciertos comportamientos; basta con observar detenidamente las campañas publicitarias de las grandes cadenas vendiendo un sinnúmero de productos que configuran el cuerpo femenino según los estándares de belleza posesionados (mujeres blancas, de clase alta, delgadas, muy delgadas), ¿qué seria pues de la industria de la cosmetología y la creciente industria de la cirugía estética sin el deseo creado y manipulado que impone el sistema a las mujeres para alcanzar su “ideal?  (Pedraza, 2004).

Pero el Estado (más bien los Estados) también han decidido gobernar los cuerpos de las mujeres a través de políticas de desarrollo, como el control de la natalidad, cargar los cuerpos con responsabilidades: la responsabilidad de “planificar la familia”, sin importar los efectos secundarios de los fármacos anticonceptivos.

Nos han creado como cuerpos con culpas, que cada vez pesan más, que nos exigen más… más tacones, más preparación, más tiempo y menos cansancio… cuerpos con cargas, que cada vez se duplican y exigen sonrisas en vez de quejas.

Es tan evidente el triunfo que el patriarcado obtiene día a día mediante la legitimación de sus estereotipos, estereotipos que terminan construyendo, educando, y vigilando los cuerpos con el único fin de impedir que se alejen del patrón establecido, por esto siempre habrá quien catalogue un cuerpo como enfermo, incapacitado (discapacitado), normal (la industria de la salud), gordo, flaco (industria de la cirugía estética, modelaje y medios de comunicación)…

De ahí que deberíamos empezar a desaprender el cuerpo patriarcal  impuesto y recrear nuevas corporalidades de a cuerdo al momento histórico que vivimos, en busca de la dignidad de las mujeres como sujetas de derechos.

Bibliografía
Citro, Silvia. (2010). La antropología del cuerpo y los cuerpos en el mundo. En: indicios para una genealogía (in) disciplinar. Silvia Citro (coord). Cuerpos plurales. Antropología de y desde los cuerpos. Editorial Biblos, Buenos Aires. Pp. 17-58.

Fugellie Videla, Emma. (2013) Cuerpos con culpa. Al sur de todo. Revista Multidisciplinaria de estudios de género. N°3. Disponible en: http://www.alsurdetodo.com/?p=179

Mitchell, W.J.T. (2002). Mostrando el ver: Una crítica de la cultura visual. Estudios visuales. Revista de Estudios Visuales. (1). Pp. 16-38.


Pedraza Gómez, Zandra. (2004) El régimen biopolítico en América Latina. Cuerpo y pensamiento social. Iberoamericana, IV, 15 7-19. 

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