Un
llamado a cambiar de piel
Sandra
Lorena Herrera Giraldo
“Vengo cargada de dolores, este cuerpo no soporta
más cargas, más culpas… ni remordimientos, ni enfermedad, este cuerpo no
soporta más señalamientos… más ataduras.
Desde hace años, decidieron atarme, cargarme y yo
acepte cargarlos sin rezongar, sin pronunciar una palabra, más bien sonreí
cuando me ataron, una sonrisa inocente, maldita inocencia, maldita ignorancia…
el no saber las lagrimas que me sacarían más adelante.
Desde entonces fui la mujer, la que obedecía, la
que vomitaba lo que no podía gritar, la buena, la juiciosa, disciplinada, la
que volaba por los aires pero solo en su imaginación…era la mujer que andaba
sola, sin lengua
… La que no tuvo fuerzas ni para un suspiro, sin
fuerzas para derramar una lagrima más… seca.
Hoy no hay marcha atrás, dejo mi cuerpo, para irme
lejos, allá en ese espacio infinito o finito, no sé, donde convergen mis
recuerdos… Desde ahí me miro, los miro… Estoy fuera de mi misma y del tatuaje
que estas ataduras dejaron en mi cuerpo y en mi alma. Por una vez desisto de
hacerle caso al mundo… No escucho nada. Desato amarras y parto, sin nada, más
que mi risa, más que mi voz, más que esta piel… No tengo un rumbo definido, ya
no importa.
Me duele saber que me impuse una ceguera, me duele
saber que por ignorancia me deje atar, me ate yo misma a estos miedos a estas
culpas, a estas cargas
Esta resolución cobra fuerza,
luminosidad, incandescencia: nunca más haré el esfuerzo de ser de
cierta forma, de hablar de cierta forma. Nunca. Hoy sé que por fin me
pertenezco. Esta renuncia es como un llamado a cambiar de piel para nacer de
nuevo”.
Los cuerpos han sido regulados, controlados, con el
único objetivo de lograr ciertos comportamientos; basta con observar
detenidamente las campañas publicitarias de las grandes cadenas vendiendo un
sinnúmero de productos que configuran el cuerpo femenino según los estándares
de belleza posesionados (mujeres blancas, de clase alta, delgadas, muy delgadas),
¿qué seria pues de la industria de la cosmetología y la creciente industria de
la cirugía estética sin el deseo creado y manipulado que impone el sistema a
las mujeres para alcanzar su “ideal? (Pedraza,
2004).
Pero el Estado
(más bien los Estados) también han decidido gobernar los cuerpos de las mujeres
a través de políticas de desarrollo, como el control de la natalidad, cargar
los cuerpos con responsabilidades: la responsabilidad de “planificar la familia”,
sin importar los efectos secundarios de los fármacos anticonceptivos.
Nos han
creado como cuerpos con culpas, que cada vez pesan más, que nos exigen más… más
tacones, más preparación, más tiempo y menos cansancio… cuerpos con cargas, que
cada vez se duplican y exigen sonrisas en vez de quejas.
Es tan
evidente el triunfo que el patriarcado obtiene día a día mediante la
legitimación de sus estereotipos, estereotipos que terminan construyendo,
educando, y vigilando los cuerpos con el único fin de impedir que se alejen del
patrón establecido, por esto siempre habrá quien catalogue un cuerpo como
enfermo, incapacitado (discapacitado), normal (la industria de la salud),
gordo, flaco (industria de la cirugía estética, modelaje y medios de
comunicación)…
De ahí que deberíamos
empezar a desaprender el cuerpo patriarcal impuesto y recrear nuevas corporalidades de a
cuerdo al momento histórico que vivimos, en busca de la dignidad de las mujeres
como sujetas de derechos.
Bibliografía
Citro, Silvia. (2010).
La antropología del cuerpo y los cuerpos en el mundo. En: indicios para una
genealogía (in) disciplinar. Silvia Citro (coord). Cuerpos plurales. Antropología
de y desde los cuerpos. Editorial Biblos, Buenos Aires. Pp. 17-58.
Fugellie Videla, Emma.
(2013) Cuerpos con culpa. Al sur de todo. Revista Multidisciplinaria de
estudios de género. N°3. Disponible en: http://www.alsurdetodo.com/?p=179
Mitchell, W.J.T.
(2002). Mostrando el ver: Una crítica de la cultura visual. Estudios visuales.
Revista de Estudios Visuales. (1). Pp. 16-38.
Pedraza Gómez, Zandra. (2004) El
régimen biopolítico en América Latina. Cuerpo y pensamiento social. Iberoamericana,
IV, 15 7-19.

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