domingo, 7 de diciembre de 2014

La conciencia es la voz del alma; las pasiones la del cuerpo. Shakespeare

MI CUERPO...UNA FOTOGRAFÍA VIVA QUE TRANSITA...
CAROLINA RODRIGUEZ AREVALO.
Mi cuerpo es mío[1]Cuatro palabras se conjugan para atribuir un sentido de propiedad a este conjunto de órganos. Ocupo un lugar, mi cuerpo intervenido por un espacio social se convierte en una imagen provista de significaciones, otros han construido, desdibujado, invadido mi cuerpo, la idea de un cuerpo mío, se fisura, se quiebra, la frontera entre la carne y mi “yo” se hace más grande. Acudir a la posesión de un cuerpo ausente desentraña la posibilidad de pertenencia, ahí, me veo, solo escucho la llamada voz interior esa que constantemente me niega, me aturde. Esta idea de un cuerpo envoltorio[2] me produce nauseas, entonces este cuerpo no es mío, no lo poseo y por tanto la disposición al placer me es negada. Detenerme en la negación del placer me permite omitir de ese “mi” cuerpo,  al dolor por oposición, se resiste a sentir de cualquier manera, entonces “mi” cuerpo ¿es un cuerpo aparente?, ¿soy un envoltorio que se viste de “mujer”?, y si solo soy un cuerpo aparente es necesario cargarlo de significación, ¿es un cuerpo con sexo, con raza, con clase? y ¿qué lugar ocupa mi rostro en el cuerpo? ¿Soy mi cara?, ¿el nombre dado a mi cuerpo?

La idea de un cuerpo fuera de mí, de un cuerpo exterior me permite visibilizarlo, el cuerpo habla sin mí, es un sistema hermenéutico autónomo, que transita, se camufla en la feminidad asignada, mi cuerpo fuera de mí es una historia, páginas que se trascriben con las lecturas  de los otros/as, un vasto recordatorio marcado por una que otra huella, una cicatriz, la hendidura de una arruga asustada, que teme la violencia, el grito, el silencio. No poseo mi cuerpo, el gobierno de “mi” cuerpo se traduce en un régimen que lo absorbe, me muevo en dos cuerpos, el invisible y la envoltura, pareciera que mi cuerpo se extiende ante mis ojos como una fotografía, el gesto inamovible, la mueca, permanece para producir un material corporal cuyo nombre construye un cuerpo, lo interpreta, me atrevo a visualizar mi cuerpo, me alejo de él para descifrarlo, pienso mi cuerpo desde el sueño, inmaterial, ajeno.
Un mapeo por mi cuerpo ha causado estragos, mi cuerpo es una representación, la idea de re-presentarme en mi cuerpo ajeno traduce una lectura llena de recuerdos, memoria, un tiempo innombrable, soy el eco de las voces juntas, unos tonos graves, otros agudos, reconfiguran mi nombre, le dan atributos, marcaciones a mi cuerpo, soy un cuerpo fabricado, una representación de los otros/as, una realidad social y subjetiva:
…Una reconstrucción mental de lo real, el eco de un grupo social: fabrica lo que llega del exterior, lo reproduce re encadenando su estructura, remodela sus elementos, reconstruye lo dado según valores, nociones y reglas preexistentes…Rodó (1987)
Esta idea de mi cuerpo más allá de la imagen, me permite líneas de fuga, también soy una construcción intima, subjetiva; la posibilidad libertaria de encontrar fragmentos de cuerpo no colonizados lo invade de una risita sutil, mi cuerpo sin descifrar me permite un ejercicio de resistencia, mi cuerpo no es mío, pero mi experiencia sí, esa que finalmente reconfigura mis órganos, la experiencia de mi cuerpo no sólo está adentro, es visible en los espacios que tránsito, mi cuerpo se mueve en la escala corporal[3] y desde allí se me lee, el territorio se vuelve sensible a mi experiencia y entro en él, como en un paisaje provisto de zonas de confort y de miedo, mi cuerpo ama algunos lugares en otros la extrañeza, el hastío o el miedo lo invaden, mi cuerpo muchas de las veces es un lugar, un espacio que ocupo, como dice Mac Dowell( 1999):
El cuerpo es también un «lugar cultural con significados de género», según Judith Butler [...].Como se sabe, Simone de Beauvoir sostuvo que la cultura masculina identifica a la mujer con la esfera del cuerpo y reserva al hombre el privilegio de la identidad no corporal. Naturalmente, el género no es la única diferencia social que se crea a partir de la identidad del cuerpo. Young ha defendido que la «escala de los cuerpos», como ella lo llama, utiliza no sólo el sexo, sino de una enorme variedad de diferencias corporales —la raza es la más evidente, pero también la edad o las dotes personales— para justificar la opresión social y el «imperialismo cultural » (Smith, 1993: 102).


El mundo me comprende, me incluye como una cosa entre las cosas…Bourdieu(1999), el mundo incorpora en mi cuerpo su régimen, he adquirido un lugar, un nombramiento y aprendo a través de mi cuerpo, de allí, las huellas, las heridas, el orden social; la marca se inscribe en mi cuerpo como un tatuaje, las negociaciones y los giros afectivos hacen de mi cuerpo un librero, docilización, erotización, normalización, marcan la ruta de tránsito, mi cuerpo es Habitus[4], una presencia física que significa, siente y se recrea en el paisaje social.
Ahora, solo quiero recuperar las partes de mi cuerpo, esas que se han esparcido por el paisaje de la experiencia vivida, mi cuerpo ubicado desde la frontera busca un paraíso artificial para posarse, como en una fotografía le imprimo a mi cuerpo un carácter sexual, orgánico, racial, configuro mis partes para contenerme dentro de él, mi cuerpo se construye para pensar en mi “yo”, hay una noción de proximidad que me permite pensarme dentro de él, creó un lazo de filiatopia con mi cuerpo, es una construcción simbólica cargada de lugares, un instrumento que desplaza el régimen corporal para recrearse en otras formas, como el camaleón, mi cuerpo se disfraza aun estando desnudo.  Mi cuerpo me delata soy mi negación…y en el espejo la ilusión de mi cuerpo reconfigura mis formas, ahora soy una paleta de colores sobre el papel, una fotografía viva.



FOTOGRAFÍA


 1. LA LLEGADA…
Mi cuerpo…entre el olor a sangre, el dolor y la lluvia fui parida, para bien o para mal, se me trajo al mundo…-lo que ha de venir a sufrir- decía mi padre, ocho meses, sin una naturaleza muy humana, apenas empezaba a formarse mi cuerpo, débil y pequeña entre el algodón y el bombillo…-hay que bautizarla pronto, quizá no se crié…- de camino a la iglesia me deslice por las sabanas, mi primer caída y no ha sido la única, agradezco la vida aunque me ha dolido tanto, la felicidad son instantes esos que siempre se van, nombrada mujer, Carolina mi nombre, me acostumbre a mi cuerpo aunque día a día lucho con él, a veces me despierto mujer y no quiero serlo…otras solo soy este cuerpo que ama intensamente…
FOTOGRAFÍA 2. SOY UNA SUMA DE VOCES…
Y quien soy…si no la suma de los otros/as…esos/as que han escrito sobre mi cuerpo, huellas, gritos, silencios, abandonos y cercanías, se han posado como mariposas para dejar sus letras, sus puntos finales, suspensivos, seguidos o interruptos, shiiiiiiiiiiiii…escucho voces…
FOTOGRAFÍA 3. ESA OTRA…
Mi mano se rehúsa a escribir, es el intestino el que habla, modulan mis vísceras, ruidos de adentro, que salen por las orejas y los renglones se llenan de íes, zetas censuradas, esclava de mi lengua me escribo para ser una…esa…la que permanece…la que habla…
FOTOGRAFÍA 4. ENTRE ROSAS Y ESPINAS –EL GIRO AFECTIVO-
Ahora que entiendo que el cuerpo es un lugar, quiero ocuparlo bajo tus sabanas, hacer de mi cuerpo un destino de tus placeres, de tus besos tardíos pero profundos, atar mi cuerpo a la caricia de tu gesto, de tu cuerpo mío, enredar mis olores a los tuyos, traducir mi lengua enmarañada de suspiros, verter sobre mi piel la saliva exquisita que rompe mis fronteras, sentir placer geográfico al invadirnos, olvidar las profundidades del dolor en el abrazo y soltarnos, quebrar las alas para construir en este paraíso artificial un cuerpo mío…pero sin ti.
FOTOGRAFÍA 5. LA PIEZA DE MI ROMPECABEZAS.
No hay mayor dolor que tu ausencia, te llevaste mis ojos, mis ganas, que quede inmóvil, mi cuerpo transita, estático, olvidado  y te busca…te busco en cada mirada de anciano, se rompe mi espalda intentando descifrar tu amor, ese que me diste como si nada y que se me volvió todo. Ahora vives en mi como una fotografía, iluminas mi vida como el sol que me despierta, te viertes entre mis manos para calentarme el alma, basta suspirar para recordarte padre mío…mi cuerpo de hija te busca, ya no me basta recorrer tus pasos, mi cuerpo se quiebra con tu ausencia y mi voz…te llama.

Referencias Bibliográficas
FRANCÈS, Meri Torras El cuerpo ausente. Representaciones corporales en la frontera de una presencia ausente. www. cositextualitat.uab.cat/web/wp-content/uploads/.../El_cuerpo_ausente.pdf

BUTLER, Judith(2002) Cuerpos que importan sobre los límites materiales y discursivos del
sexo. Buenos Aires: Paidós

BOURDIEU, Pierre (1999) El conocimiento por cuerpos. En: Meditaciones pascalianas. Anagrama. Barcelona pp169--214

MACDOWELL, Linda (1999) Género Identidad y Lugar: Un estudio de las geografías feministas. Ediciones cátedra.

RODO, Andrea (1994) El cuerpo Ausente Debate Feminista, Año 5. Vol.10. Septiembre, México DF.







[1] Esta frase hace alusión a una manera de resistencia sobre la propiedad del cuerpo de la mujer en un régimen de corporalidades marcadas por la masculinidad.
[2] Expresion tomada de Meri Torras Francès. El cuerpo ausente. Representaciones corporales en la frontera de una presencia ausente. www. cositextualitat.uab.cat/web/wp-content/uploads/.../El_cuerpo_ausente.pdf



[3] Tomado de María Dolores García Ramón en ¿Espacios asexuados o masculinidades y feminidades espaciales?: hacia una geografía del género.
[4] Tomada de www.cge.udg.mx/revistaudg/rug24/bourdieu3.htm
La idea de Habitus la plantea Bourdieu como: Estructura estructurante, que organiza las prácticas y la percepción de las prácticas [...] es también estructura estructurada: el principio del mundo social es a su vez producto de la incorporación de la división de clases sociales. [...] Sistema de esquemas generadores de prácticas que expresa de forma sistémica la necesidad y las libertades inherentes a la condición de clase y la diferencia constitutiva de la posición, el habitus aprehende las diferencias de condición, que retiene bajo la forma de diferencias entre unas prácticas enclasadas y enclasantes (como productos del habitus), según unos principios de diferenciación que, al ser a su vez producto de estas diferencias, son objetivamente atribuidos a éstas y tienden por consiguiente a percibirlas como naturales (1988b: 170-171).


No hay comentarios:

Publicar un comentario