La conciencia es la voz del alma; las pasiones la del cuerpo. Shakespeare
MI CUERPO...UNA FOTOGRAFÍA VIVA QUE TRANSITA...
CAROLINA RODRIGUEZ AREVALO.
Mi cuerpo es mío[1]. Cuatro
palabras se conjugan para atribuir un sentido de propiedad a este conjunto de
órganos. Ocupo un lugar, mi cuerpo intervenido por un espacio social se convierte
en una imagen provista de significaciones, otros han construido, desdibujado,
invadido mi cuerpo, la idea de un cuerpo mío, se fisura, se quiebra, la
frontera entre la carne y mi “yo” se hace más grande. Acudir a la posesión de
un cuerpo ausente desentraña la posibilidad de pertenencia, ahí, me veo, solo
escucho la llamada voz interior esa que constantemente me niega, me aturde.
Esta idea de un cuerpo envoltorio[2] me
produce nauseas, entonces este cuerpo no es mío, no lo poseo y por tanto la
disposición al placer me es negada. Detenerme en la negación del placer me
permite omitir de ese “mi” cuerpo, al
dolor por oposición, se resiste a sentir de cualquier manera, entonces “mi”
cuerpo ¿es un cuerpo aparente?, ¿soy un envoltorio que se viste de “mujer”?, y
si solo soy un cuerpo aparente es necesario cargarlo de significación, ¿es un
cuerpo con sexo, con raza, con clase? y ¿qué lugar ocupa mi rostro en el
cuerpo? ¿Soy mi cara?, ¿el nombre dado a mi cuerpo?
La
idea de un cuerpo fuera de mí, de un cuerpo exterior me permite visibilizarlo,
el cuerpo habla sin mí, es un sistema hermenéutico autónomo, que transita, se
camufla en la feminidad asignada, mi cuerpo fuera de mí es una historia,
páginas que se trascriben con las lecturas
de los otros/as, un vasto recordatorio marcado por una que otra huella,
una cicatriz, la hendidura de una arruga asustada, que teme la violencia, el
grito, el silencio. No poseo mi cuerpo, el gobierno de “mi” cuerpo se traduce
en un régimen que lo absorbe, me muevo en dos cuerpos, el invisible y la
envoltura, pareciera que mi cuerpo se extiende ante mis ojos como una
fotografía, el gesto inamovible, la mueca, permanece para producir un material
corporal cuyo nombre construye un cuerpo, lo interpreta, me atrevo a visualizar
mi cuerpo, me alejo de él para descifrarlo, pienso mi cuerpo desde el sueño,
inmaterial, ajeno.
Un
mapeo por mi cuerpo ha causado estragos, mi cuerpo es una representación, la
idea de re-presentarme en mi cuerpo ajeno traduce una lectura llena de
recuerdos, memoria, un tiempo innombrable, soy el eco de las voces juntas, unos
tonos graves, otros agudos, reconfiguran mi nombre, le dan atributos,
marcaciones a mi cuerpo, soy un cuerpo fabricado, una representación de los
otros/as, una realidad social y subjetiva:
…Una reconstrucción mental de lo
real, el eco de un grupo social: fabrica lo que llega del exterior, lo
reproduce re encadenando su estructura, remodela sus elementos, reconstruye lo dado
según valores, nociones y reglas preexistentes…Rodó
(1987)
Esta
idea de mi cuerpo más allá de la imagen, me permite líneas de fuga, también soy
una construcción intima, subjetiva; la posibilidad libertaria de encontrar
fragmentos de cuerpo no colonizados lo invade de una risita sutil, mi cuerpo
sin descifrar me permite un ejercicio de resistencia, mi cuerpo no es mío, pero
mi experiencia sí, esa que finalmente reconfigura mis órganos, la experiencia
de mi cuerpo no sólo está adentro, es visible en los espacios que tránsito, mi
cuerpo se mueve en la escala corporal[3] y
desde allí se me lee, el territorio se vuelve sensible a mi experiencia y entro
en él, como en un paisaje provisto de zonas de confort y de miedo, mi cuerpo
ama algunos lugares en otros la extrañeza, el hastío o el miedo lo invaden, mi
cuerpo muchas de las veces es un lugar, un espacio que ocupo, como dice Mac
Dowell( 1999):
El
cuerpo es también un «lugar cultural con significados de género», según Judith
Butler [...].Como se sabe, Simone de Beauvoir sostuvo que la cultura masculina
identifica a la mujer con la esfera del cuerpo y reserva al hombre el
privilegio de la identidad no corporal. Naturalmente, el género no es la única
diferencia social que se crea a partir de la identidad del cuerpo. Young ha
defendido que la «escala de los cuerpos», como ella lo llama, utiliza no sólo
el sexo, sino de una enorme variedad de diferencias corporales —la raza es la
más evidente, pero también la edad o las dotes personales— para justificar la
opresión social y el «imperialismo cultural » (Smith, 1993: 102).
El mundo me comprende, me incluye
como una cosa entre las cosas…Bourdieu(1999), el
mundo incorpora en mi cuerpo su régimen, he adquirido un lugar, un nombramiento
y aprendo a través de mi cuerpo, de allí, las huellas, las heridas, el orden
social; la marca se inscribe en mi cuerpo como un tatuaje, las negociaciones y los
giros afectivos hacen de mi cuerpo un librero, docilización, erotización,
normalización, marcan la ruta de tránsito, mi cuerpo es Habitus[4],
una presencia física que significa, siente y se recrea en el paisaje social.
Ahora,
solo quiero recuperar las partes de mi cuerpo, esas que se han esparcido por el
paisaje de la experiencia vivida, mi cuerpo ubicado desde la frontera busca un
paraíso artificial para posarse, como en una fotografía le imprimo a mi cuerpo
un carácter sexual, orgánico, racial, configuro mis partes para contenerme
dentro de él, mi cuerpo se construye para pensar en mi “yo”, hay una noción de
proximidad que me permite pensarme dentro de él, creó un lazo de filiatopia con
mi cuerpo, es una construcción simbólica cargada de lugares, un instrumento que
desplaza el régimen corporal para recrearse en otras formas, como el camaleón,
mi cuerpo se disfraza aun estando desnudo.
Mi cuerpo me delata soy mi
negación…y en el espejo la ilusión de mi cuerpo reconfigura mis formas,
ahora soy una paleta de colores sobre el papel, una fotografía viva.
FOTOGRAFÍA
1. LA LLEGADA…
Mi cuerpo…entre el olor a sangre,
el dolor y la lluvia fui parida, para bien o para mal, se me trajo al mundo…-lo
que ha de venir a sufrir- decía mi padre, ocho meses, sin una naturaleza muy
humana, apenas empezaba a formarse mi cuerpo, débil y pequeña entre el algodón
y el bombillo…-hay que bautizarla pronto, quizá no se crié…- de camino a la
iglesia me deslice por las sabanas, mi primer caída y no ha sido la única,
agradezco la vida aunque me ha dolido tanto, la felicidad son instantes esos
que siempre se van, nombrada mujer, Carolina mi nombre, me acostumbre a mi
cuerpo aunque día a día lucho con él, a veces me despierto mujer y no quiero serlo…otras
solo soy este cuerpo que ama intensamente…
FOTOGRAFÍA 2. SOY UNA SUMA DE VOCES…
Y quien soy…si no la suma de los
otros/as…esos/as que han escrito sobre mi cuerpo, huellas, gritos, silencios,
abandonos y cercanías, se han posado como mariposas para dejar sus letras, sus
puntos finales, suspensivos, seguidos o interruptos, shiiiiiiiiiiiii…escucho
voces…
FOTOGRAFÍA 3. ESA OTRA…
Mi mano se rehúsa a escribir, es
el intestino el que habla, modulan mis vísceras, ruidos de adentro, que salen
por las orejas y los renglones se llenan de íes, zetas censuradas, esclava de
mi lengua me escribo para ser una…esa…la que permanece…la que habla…
FOTOGRAFÍA 4. ENTRE ROSAS Y ESPINAS –EL GIRO AFECTIVO-
Ahora que entiendo que el cuerpo
es un lugar, quiero ocuparlo bajo tus sabanas, hacer de mi cuerpo un destino de
tus placeres, de tus besos tardíos pero profundos, atar mi cuerpo a la caricia
de tu gesto, de tu cuerpo mío, enredar mis olores a los tuyos, traducir mi
lengua enmarañada de suspiros, verter sobre mi piel la saliva exquisita que
rompe mis fronteras, sentir placer geográfico al invadirnos, olvidar las
profundidades del dolor en el abrazo y soltarnos, quebrar las alas para
construir en este paraíso artificial un cuerpo mío…pero sin ti.
FOTOGRAFÍA 5. LA PIEZA DE MI ROMPECABEZAS.
No hay mayor dolor que tu
ausencia, te llevaste mis ojos, mis ganas, que quede inmóvil, mi cuerpo
transita, estático, olvidado y te busca…te
busco en cada mirada de anciano, se rompe mi espalda intentando descifrar tu
amor, ese que me diste como si nada y que se me volvió todo. Ahora vives en mi
como una fotografía, iluminas mi vida como el sol que me despierta, te viertes
entre mis manos para calentarme el alma, basta suspirar para recordarte padre
mío…mi cuerpo de hija te busca, ya no me basta recorrer tus pasos, mi cuerpo se
quiebra con tu ausencia y mi voz…te llama.
Referencias
Bibliográficas
FRANCÈS, Meri Torras El cuerpo ausente.
Representaciones corporales en la frontera de una presencia ausente. www.
cositextualitat.uab.cat/web/wp-content/uploads/.../El_cuerpo_ausente.pdf
BUTLER, Judith(2002) Cuerpos que importan sobre los
límites materiales y discursivos del
sexo. Buenos Aires: Paidós
BOURDIEU, Pierre (1999) El conocimiento por cuerpos.
En: Meditaciones pascalianas. Anagrama. Barcelona pp169--‐214
MACDOWELL, Linda (1999) Género Identidad y Lugar:
Un estudio de las geografías feministas. Ediciones cátedra.
RODO, Andrea (1994) El cuerpo Ausente Debate Feminista,
Año 5. Vol.10. Septiembre, México DF.
[1] Esta frase hace alusión a una manera
de resistencia sobre la propiedad del cuerpo de la mujer en un régimen de
corporalidades marcadas por la masculinidad.
[2]
Expresion tomada de Meri Torras Francès. El
cuerpo ausente. Representaciones corporales en la frontera de una presencia
ausente. www.
cositextualitat.uab.cat/web/wp-content/uploads/.../El_cuerpo_ausente.pdf
[3] Tomado de María Dolores
García Ramón en ¿Espacios asexuados o masculinidades y feminidades
espaciales?: hacia una geografía del género.
[4]
Tomada
de www.cge.udg.mx/revistaudg/rug24/bourdieu3.htm
La idea de Habitus la plantea Bourdieu como:
Estructura estructurante, que organiza las prácticas y la percepción de las
prácticas [...] es también estructura estructurada: el principio del mundo
social es a su vez producto de la incorporación de la división de clases
sociales. [...] Sistema de esquemas generadores de prácticas que expresa de
forma sistémica la necesidad y las libertades inherentes a la condición de
clase y la diferencia constitutiva de la posición, el
habitus aprehende las diferencias de condición, que retiene bajo la forma de
diferencias entre unas prácticas enclasadas y enclasantes (como productos del
habitus), según unos principios de diferenciación que, al ser a su vez
producto de estas diferencias, son objetivamente atribuidos a éstas y tienden
por consiguiente a percibirlas como naturales (1988b: 170-171).
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