martes, 9 de diciembre de 2014

EL CUERPO COMO SISTEMA CLASIFICATORIO Y DE PODER EN LA VIDA MONÁSTICA

EL CUERPO COMO SISTEMA CLASIFICATORIO Y DE PODER EN OTROS CUERPOS Esta es una relación-crítica específicamente al ámbito religioso cristiano en lo que respecta a la práctica de la vida monástica asignada a las mujeres que les interesa vivir en comunidad de fe la experiencia de relación con su Dios. La reflexión tiene total relación con mi avatar de clase titulado “FLOR JAMÓN” ya que y se enlazada con la primer palabra del título, cuando hago una visión retrospectiva de mis vivencias corporales y de acuerdo con (La antropología del cuerpo y los cuerpos en el mundo, 2010) Antonin Arttaud “Nunca hubiera nacido una idea sin el trabajo efectuado un día por el cuerpo”. Desde la segunda palabra del título “jamón” invierto el discurso performativo literal que construye el cuerpo de la monja, el cual se convierte en un vivo ejemplo de la reproducción, la dominación de una sociedad patriarcal y androcéntrica. 1. cuerpos históricos Mi cuerpo nombrado Flor Marina, desde siempre a vivenciado las acciones discriminatorias por sexo, clase, raza, religión, género; con mayor afectación en tiempos pasados, no porque hayan reducido, sino por la forma personal de mediar esos discursos, sin embargo no puedo dejar de mencionar que al observar a mi madre y analizar mi entorno, me quedaba con muchas incertidumbres y rebeldías frente al discurso común de la comprensión en los actos ofensivos de los demás, de callar para no tener mayores problemas, de aceptar con paciencia el destino de ser mujer, casarse con un “buen hombre”, formar una maravillosa familia como ejemplo y núcleo de la mejor sociedad. Esto me lleva a buscar una experiencia que atravesará todos mis sentidos, me diera mayores razones de vida, la experiencia de Dios. Sin embargo y gracias a él, no dentro de una vida monástica lo cual hoy mi boca lo dice con seguridad. Dado que la instauración de la vida monástica hace parte del discurso occidental impuesto a nuestros antepasados, los cuales experimentaron abrupta-mente la transgresión de sus cuerpos cuando se vieron sometidos desde la asignación de animales e inhumanos como cuerpos incontrolables, salvajes, promiscuos y peor aún como instrumento de otros cuerpos llamados humanos(los occidentales); Así es que las mujeres fueron utilizadas para satisfacer a los otros con su sexualidad, la producción de mano de obra como reproductoras, el cuidado-amamantando a los hijos de los “blancos,” se les fue impuesto la vida de claustro para ejercer los oficios domésticos y materiales en condición de esclavas. (Ana, 2003). 2. Cuerpos geopolíticos (El género y el lugar. El lugar del género, 2000) Esa instauración de la vida monástica para las mujeres y la aceptación de muchas en sus propias vidas es la participación directa de las mismas en la misoginia proclamada por diferentes instituciones, en específico en esta reflexión la iglesia que desde el pasado, “hace todo lo posible para domesticar la producción intelectual de diversas mujeres y apartarlas de ese ámbito y que aún les niega la posibilidad de ocupar un lugar protagónico en su anquilosada estructura jerárquica” (Hernández) colocando en una posición de privilegio a los hombres. En el convento, hay quienes son madres superioras, otras asignadas para los asuntos económicos, para los asuntos de trabajo pastoral, para los de manejo de relaciones sociales, para asuntos del cuidado de la casa de monjas, para el cuidado de los sacerdotes y que decir de las novicias que en la convivencia del convento pasan a ser las auxiliares de todas las anteriores, (Tal vez se me escapen otras situaciones). La división espacial de lo público y lo privado es consentida por las monjas cuando allí aún con una aparente autonomía, interés y vocación propia, se sujetan a obedecer los proyectos elaborados y dirigidos por sacerdotes, donde su voz es la de otros, su forma de vestir, la que les han autorizado, el lugar donde viven, el que les aprueban, los deseos y placeres propios son anulados, sus horarios y espacios de relación son medidos y a través de los votos de obediencia, pobreza y castidad sus cuerpos son regulados. De otro lado ellas haciéndose multiplicadoras de la evangelización a través de discursos verbales de normalización binaria en función del género y una moral con visión individualista reguladora del mismo, en si alejadas de la realidad de opresión social en forma devastadora hacia las mujeres. Mi avatar es una forma de romper los estereotipos de vigilancia en los cuerpos construidos como monjas; el habito tiene como función tapar el cuerpo y mostrar en cambio el despojo de la belleza como molde de feminidad correcta; por ello mi vestuario es pantalón y blusa escotada, que sin dejar mi experiencia corporal de Dios, menos oculte mis corporalidad dispositivo de deseo, de auto y heterosexualidad. (Brea, 2007) Flor jamón Cuyo cuerpo transita Por el tiempo que le da la gana Cuya carne tiene Olor, color, sabor y sonido A existencia en un solo tiempo Y muchos espacios El placer le da sentido a la experiencia de ideas que salen de tal cuerpo Cuerpo que da origen A ideas como la maravillosa Auto sexualidad A la resistencia de la media naranja Y de la sobriedad si la demencia es la mejor forma de pensarse y reírse de sí misma y de los demás Soy del sur y cuerpo abyecto Seguramente para otros Me gusta serlo, las invito a serlo Con migo, pues estoy segura que quien yo (miro, huelo, hablo, siento y pienso) no es creador ni practicante de un solo discurso performativo de discriminación u opresión de nuestros cuerpos y pensamientos corporizados. Inspirado en el texto cuerpos que importan Butler Judith Bibliografía Ana, M. A. (2003). En monjas coronadas. Vida conventual femenina, en Hispanoamérica (págs. 49-66). México D. F,. Brea, J. L. (2007). Cambio de régimen escópico: del inconsciente óptico a la e-image. N°4, , 19. Butler, Judith. (2002).Cuerpos que importan sobre los limites materiales y discursivos del "sexo". (s.f.). Buenos Aires: Paidos. El género y el lugar. El lugar del género. (2000). En L. McDowell, Género, identidad y lugar (págs. 11-19). Juan Ignacio Luca de Tena, Madrid: Cátedra. Hernández, F. G. (s.f.). Esposas y amantes de cristo. En C. R. Mara Viveros, De mujeres, hombres y otras funciones (págs. 202-204). Bogotá: Del grupo TM s.a. La antropología del cuerpo y los cuerpos en el mundo. (2010). En A. A. Citro, cuerpos plurales. Antropología de y desde los cuerpos (págs. 17-20). Buenos aires: Culturalia. Mitchell, W. (N°1, 2003). Mostrando el ver: una critica de la cultura visual. Revista de estudios visuales, 16-38. Estoy segura que a quien yo (miro, huelo, hablo, siento y pienso) no es creador ni practicante de un solo discurso performativo de discriminación u opresión de nuestros cuerpos y pensamientos corporizados. Flor Marina Mora Cañas Cartografías Corporales

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